Morteruelo conquense: la receta serrana que pide pan y sobremesa

Si hay una receta capaz de resumir el carácter de Castilla-La Mancha en una sola cazuela, esa es el morteruelo. En la provincia de Cuenca se prepara desde hace generaciones como un bocado intenso, humilde y sabrosísimo, perfecto para los días frescos, para una comida en familia o para montar un aperitivo con pan del bueno y una copa de vino.
Hoy te traemos una versión casera, pensada para disfrutar sin complicarte y con ese aire de cocina tradicional que nunca falla. Es una receta para cocinar sin prisas, remover con cariño y servir en el centro de la mesa para que todo el mundo moje.
Qué es el morteruelo
El morteruelo es una preparación espesa y muy sabrosa, a medio camino entre un paté caliente y un guiso concentrado. Su base suele llevar carnes cocidas, hígado, jamón, especias y pan rallado o miga para darle cuerpo. El resultado es potente, meloso y muy reconfortante.
Para esta receta puedes apoyarte en productos de la tienda como gallina, ragut o magro de cerdo, jamón serrano reserva y un buen aceite de oliva virgen extra.
Ingredientes para un morteruelo con sabor de verdad
- 300 g de hígado de cerdo
- 300 g de gallina o pollo para cocer
- 250 g de magro de cerdo
- 120 g de jamón serrano
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de pimentón dulce
- 1 pizca de pimienta negra
- 1 pizca de canela
- 1 pizca muy pequeña de clavo molido
- Pan rallado o miga de pan seca, la necesaria para espesar
- Caldo de la cocción
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Paso a paso
1. Cuece las carnes
Pon la gallina o el pollo, el magro de cerdo y el hígado en una olla con agua y un poco de sal. Cocina hasta que todo quede tierno. Reserva parte del caldo y deja templar las carnes.
2. Desmenuza y pica
Pica muy fino el jamón y desmenuza las carnes cocidas. Si quieres una textura más rústica, hazlo a cuchillo. Si prefieres un acabado más fino, puedes ayudarte de una picadora, pero sin convertirlo en puré.
3. Sofríe y aromatiza
En una cazuela amplia, añade un chorro de aceite y dora suavemente los ajos picados. Incorpora las carnes y el jamón, remueve bien y añade el pimentón, la pimienta, la canela y el clavo. Cocina a fuego suave para que los aromas se integren sin que el pimentón se queme.
4. Dale cuerpo
Ve agregando caldo poco a poco mientras remueves. Después incorpora pan rallado o miga seca hasta conseguir una textura espesa, cremosa y untuosa. El morteruelo debe quedar con carácter, pero fácil de extender sobre pan tostado.
5. Ajusta y sirve
Prueba de sal, deja que dé un último hervor suave y sírvelo bien caliente. En la mesa, acompáñalo con pan tostado y, si te apetece, con un vino tinto joven.
Consejos para bordarlo en casa
- No tengas prisa: el sabor mejora cuando las carnes se cocinan bien y luego se ligan despacio.
- Controla la textura: si queda demasiado denso, añade un poco más de caldo; si queda ligero, un poco más de pan.
- Sírvelo al centro: es una receta muy de compartir, de cuchara, pan y charla larga.
Un clásico que merece volver a la mesa
Hay recetas que no necesitan postureo: solo buen producto, mimo y ganas de disfrutar. El morteruelo es una de ellas. Si te apetece montar una versión casera con sabor de siempre, en La Vaca Pirata tienes la base para empezar con buen pie y cocinar como un auténtico capitán de los fogones.




















