
Recetas
Pisto manchego con huevo, chorizo y mucho barrio
4 personas10 ingredientes6 pasos
El pisto manchego de toda la vida (con un guiño pirata)
Hay platos que no necesitan que les inventes nada: el pisto manchego es uno de ellos. Verdura pochada con calma, buen aceite y un tomate que se note de verdad. Lo único que le hemos metido nosotros es un remate de chorizo y panceta y un huevo frito por encima, porque aquí somos más de comer bien que de postureo. Y oye, queda de escándalo.
Ingredientes
Paso a paso
- Paso 1
Corta la verdura en daditos
Lo importante aquí es que todo tenga un tamaño parecido, más o menos medio centímetro. Si el pimiento va en trozos enormes y el calabacín en migas, no se cocinarán igual. Paciencia con el cuchillo, que luego se agradece.
- Paso 2
Pocha la cebolla y el ajo
Echa un buen chorro de aceite en una sartén honda o en una cazuela y sofríe la cebolla picada fina con los ajos laminados. Fuego medio-bajo, unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. No queremos que se dore rápido: queremos que se vuelva transparente y dulce.
- Paso 3
Suma el pimiento y el calabacín
Añade el pimiento y el calabacín, sala ligeramente y deja otros 15 minutos a fuego suave. La verdura tiene que soltar su agua y quedarse tierna, no crujiente ni chamuscada.
- Paso 4
El tomate y la paciencia
Incorpora el tomate pelado y troceado, una pizca de azúcar (quita la acidez), sal y pimienta. Baja el fuego y deja cocinar entre 20 y 25 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el conjunto espese y el aceite asome por los bordes. Ese es el punto exacto.
- Paso 5
El toque pirata: chorizo y panceta
En una sartén aparte, dora el chorizo troceado y la panceta a fuego medio hasta que suelten su grasa y queden doraditos. Escúrrelos un poco y mézclalos con el pisto en los últimos 5 minutos. Aquí es donde el plato pasa de bueno a memorable.
- Paso 6
El huevo, que no falte
Fríe los huevos en aceite bien caliente, con la puntilla dorada y la yema líquida. Corona cada ración con uno y rompe la yema justo antes de comer, para que se mezcle con el pisto. Espectáculo.
Trucos para que te quede de diez
- Fuego bajo, siempre. El pisto no se hace, se pocha. Las prisas son su enemigo.
- Mejor de un día para otro. Si lo dejas reposar en la nevera y lo calientas al día siguiente, los sabores se juntan y gana enteros.
- El aceite es la mitad del plato. No escatimes y que sea virgen extra, se nota muchísimo.
- Dosis de chorizo: si te gusta intenso, sube a 150 g. Aquí nadie te va a juzgar.
Un buen pisto no se cocina: se cuida. Y si sobra, al día siguiente con una rebanada de pan estás en el cielo.
¿Sin tiempo para picar verdura?
Te entendemos, hay días de todo. En la tienda tienes pisto pirata, que te saca de un apuro una noche de esas de llegar a casa con hambre y sin ganas de cuchillo. Calientas, fríes un huevo y listo.
Cómo llevarlo a la mesa
El pisto aguanta solo, pero si quieres montar una comida completa, sírvelo con pan de verdad para mojar, con arroz blanco, con una patata asada o incluso encima de una tosta. Y si te apetece rizar el rizo, pon una tabla con un poco de jamón y un buen chorizo para picar antes. Nadie se va a quejar.
Ya nos contarás cómo te ha salido. Y si te lías con las cantidades, pásate por La Vaca Pirata, que aquí te lo dejamos todo listo.






















