Solomillo de cerdo al Roquefort: un golpe de sabor que enamora

¿Te apetece un plato que combine lo suave de la carne con el toque fuerte y aromático de un buen queso azul? Esta receta de solomillo de cerdo al Roquefort es sencilla, rápida y perfecta para una cena especial o para darte un capricho en medio de la semana. El secreto está en no pasarse con la cocción y en hacer una salsa que compagina la potencia del queso con la dulzura de un buen vino.
Ingredientes para 2 personas
400-500 g de solomillo de cerdo Duroc, cortado en filetes de unos 2 cm de grosor.
150 g de queso Roquefort (o cualquier azul que te guste).
150 ml de nata para cocinar (la líquida va de maravilla).
50 ml de vino blanco seco.
1 diente de ajo, picado finamente.
Un puñado de nueces (opcional, pero le da un texturón).
Sal, pimienta negra recién molida y un poco de perejil fresco picado.
Aceite de oliva virgen extra.
Elige bien la carne
Para este plato, lo mejor es un solomillo tierno y sabroso. Nosotros trabajamos con solomillo de cerdo Duroc, una raza que da una carne muy jugosa y con un punto de grasa interna que la hace espectacular. Si te animas, también puedes probar con falso solomillo, que es más económico y queda genial para esta preparación.
Preparación paso a paso
Sellar la carne: En una sartén amplia con un chorro generoso de aceite de oliva, dora los filetes de solomillo a fuego fuerte por ambos lados. Queremos que se sellen y queden doraditos por fuera, pero que por dentro sigan jugosos. Saca la carne y resérvala sobre un plato.
Hacer la salsa base: En la misma sartén, bajando el fuego un poco, sofríe el ajo picado hasta que huela bien (cuidado que no se queme). Sube un pelín el fuego, vierte el vino blanco y deja que se evapore el alcohol durante un minuto.
El toque Roquefort: Ahora añade la nata y mezcla bien, deshaciendo los restos de la sartén. Cuando la salsa empiece a burbujear suavemente, incorpora el Roquefort troceado. Remueve hasta que el queso se funda completamente y tengas una salsa suave y homogénea. Prueba de sal (el queso ya trae, así que likely no necesites) y añade pimienta.
Terminar el plato: Vuelve a poner los filetes de solomillo en la sartén con la salsa, dándoles unas vueltas para que se impregnen bien y se acaben de cocinar (1-2 minutos más si te gusta jugoso, un poquito más si lo prefieres más hecho). Si usas nueces, échalas ahora.
Truco de barrio
Si la salsa queda demasiado espesa, añade un chorrito del caldito de la carne que haya soltado el solomillo o un pelín más de nata. La clave es que quede untuosa para que bañe cada trozo.
¿Con qué acompañarlo?
Este plato pide a gritos una guarnición que le haga de contrapunto. Unas patatas fritas caseras, un buen puré de patatas o incluso unas judías verdes salteadas van de perlas. Si te apetece algo más contundente, una ensalada verde con nueces y manzana también queda genial.
Es una receta de esas que parecen de restaurante pero que puedes hacer en tu cocina en menos de 20 minutos. ¡Anímate a prepararla!















