Carrilladas al vino tinto y cacao: una receta que enamora

Un clásico con un toque sorprendente
¿Te apetece un guiso que te mande a la luna sin salir de casa? Pues apúntate esta receta de carrilladas al vino tinto y cacao. La combinación del vino tinto seco con el cacao puro no solo no es rara, sino que le da una profundidad y una suavidad increíbles a la carne. Es de esas recetas que parecen de restaurante fino pero se hacen con muy poco esfuerzo.
El secreto, como en toda buena guisada, es el fuego lento. Paciencia, y verás cómo las carrilladas se vuelven untuosas y se deshacen con el tenedor.
Ingredientes para 4 personas
- 800 g de carrillada de ternera
- 1 cebolla grande
- 2 zanahorias medianas
- 3 dientes de ajo
- 1 vaso generoso de vino tinto seco (de los que te beberías)
- 2 cucharadas soperas de cacao puro en polvo (sin azúcar)
- 1 hoja de laurel
- Caldo de carne o verduras (unos 250 ml)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra molida
El paso a paso
1. Sofreír la base
Corta la cebolla, las zanahorias y los ajos en daditos pequeños. En una cazuela de barro o una olla de fondo grueso, calienta un buen chorro de aceite de oliva. Sofríe la verdura a fuego medio-bajo hasta que esté muy tierna y transparente, unos 15-20 minutos. No te agobies, esto es la base de todo el sabor.
2. Sellar la carne
Sube un poco el fuego. Sazona las carrilladas de ternera con sal y pimienta. Cuando el sofrito esté listo, haz un hueco en la cazuela y dora la carne por todos lados. Buscamos que coja un colorcito oscuro, pero que por dentro siga cruda.
3. Desglasar y añadir el cacao
Cuando la carne esté dorada, vierte el vino tinto. Dale unas vueltas y deja que reduzca un par de minutos, raspando el fondo de la cazuela para que se suelten todos los jugos caramelizados (esto se llama "desglasar"). Ahora es el momento clave: añade las dos cucharadas de cacao y remueve bien para que se integre con el vino y las verduras.
4. La cocción lenta
Vuelve a poner las carrilladas en la cazuela. Añade el caldo hasta que cubra casi por completo la carne, y echa la hoja de laurel. Cuando empiece a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y deja que repose. Aquí es donde ocurre la magia: un mínimo de 2 horas y media, aunque si puedes darle 3, mejor que mejor. Revuelve de vez en cuando para que no se pegue. La carne se irá ablandando hasta quedar deshuechable.
5. El toque final
Cuando la carne esté tierna de vicio, sube el fuego un poco y deja que la salsa espese a tu gusto. Prueba y rectifica de sal. El resultado debe ser una salsa oscura, brillante y con un sabor profundo, ligeramente dulce y con ese regusto fantástico del cacao.
Servir y disfrutar
Sirve las carrilladas con una buena cucharada de esa salsa sobre puré de patatas cremoso, arroz blanco o unas patatas panadera. Si quieres quitarle un punto a la intensidad, un toque de nata para montar al final puede quedar espectacular.
Consejo de barrio: Este plato sabe mejor al día siguiente. Prepáralo con calma, déjalo reposar en la nevera y el día siguiente solo tienes que calentar. Los sabores se habrán fundido de una manera...
















